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 chopper parte 1

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MensajeTema: chopper parte 1   Lun 3 Oct 2011 - 7:49

Informe Especial: CHOPPER





Si una banda local grande como Alvacast estuvo presente en estas páginas el año pasado, era justo que otra de las bandas que hicieron historia en nuestro territorio tuviera su propio informe especial, y la edición de “Cortes 1989-2002″ era la excusa perfecta para realizarlo. Se trata de un álbum doble que reúne grabaciones extraídas de demos, ensayos, versiones en vivo, covers y más material inédito ideal para todos los que fueron parte de la historia, así como también para aquellos que no pudieron vivirla, y ansiaban más material aparte de los dos discos de estudio, “Chopper” (1993) y “Sangrando” (1997). Este informe especial pretende rendir homenaje a una banda que quedará en el recuerdo de todos por la credibilidad que se ganaron a través de su música, sus letras y sus presentaciones en vivo llenas de actitud, que los convirtieron en la más popular de la década de los noventa a nivel nacional.

REPASEMOS LA HISTORIA JUNTO A QUIENES LA HICIERON…
(por Jorge Patacas)


RISE! se contactó con integrantes de todas las épocas de Chopper, para repasar de una manera extensa esta historia acompañada de diversas anécdotas desde el comienzo en Setiembre de 1989 hasta su separación definitiva en Mayo de 2002.

RISE!: – Comencemos por el principio, cómo se forma Chopper? Habían tocado en otras bandas anteriormente?

Luis “El Peruano” D’Angelo (bajista desde 1989 a 1995): Chopper surgió a mediados del ’89, luego de la disolución de mi anterior banda Alto Voltaje, tenía la gran inquietud de continuar mi carrera musical, y la oportunidad de formar una nueva banda que hiciera la música que realmente quería hacer. Esta vez tenía más de tres años tocando en Uruguay y conocía a muchos músicos con los cuales empezar una nueva aventura. En la mira tenía a Leo Rodríguez que venía de tocar con Moby Dick, realmente siempre me había impresionado su forma de tocar y su temperamento. Increíblemente Leo también me tenía entre ojos para hacerme la misma propuesta y aquí es cuando creo que el destino tenía un plan para nosotros; el día que conseguí su teléfono, enseguida lo llamé, pero no lograba comunicarme porque me daba ocupado todo el tiempo. Después de varios intentos logro que me conteste, y me doy cuenta de que la razón por la que me daba ocupado era porque él me estaba llamando al mismo tiempo. Realmente no hablamos mucho, tan solo nos pusimos de acuerdo en juntarnos a tocar en su sótano. Luego vino la tarea de encontrar un guitarrista y un vocalista, puestos que fueron cubiertos por Alfredo Casaravilla (guitarrista desde 1989 a 1991) y Robert Pereyra (vocalista desde 1989 a 1992), a quienes ya conocía. Surgieron ideas en común y un día de ensayo propuse darle a la banda el nombre de Chopper, y todos estuvieron de acuerdo.

Leo Rodriguez (baterista desde 1989 a 2002): El Peruano siempre fue un loco que estuvo muy vinculado al tema de las motos, las Harley Davidson, los bikers, y un día tirando nombres surgió Chopper, que no nos convencía mucho pero nos teníamos que decidir por algo.

LD: Programamos debutar en El Circo 2 y así se dio un casi frustrado debút el día 2 de Diciembre, en el que solo tocamos tres temas ya que la lluvia no nos permitió más. Veinte días después tocamos nuevamente en el mismo lugar junto a Graf Spee y Alvacast.



R: – Durante 1990 la banda se presentó en varios lugares, además de grabar un demo de tres temas, y un cassette titulado “Metal Pesado” que contenía otros siete temas, y ya en 1991 ingresó Ernesto Ferraro como guitarrista, de manera que Chopper pasó a ser un quinteto. Ernesto, cómo se dio tu ingreso a la banda?

Ernesto Ferraro (guitarrista desde 1991 a 1992): Si mal no recuerdo, me habían dicho que Chopper andaba buscando una segunda viola. Un día lo vi a El Peruano, hasta entonces, figura un poco extraña en mi cabeza, fui, y lo encaré, me acuerdo que estaba acompañado y medio que se asustó un poco (risas). Le dije: “mirá, yo soy violero, y se que andan atrás de otro guitarrista”, así, de pesado!, hasta que logramos marcar un ensayo y todo lo demás.

R: – En ese mismo 1991 y con esa formación hubo un suceso muy importante que fue su presentación en el Halley de Buenos Aires, Argentina, cómo se dio la posibilidad de tocar allí junto a una banda grande de aquel país como Lethal cuando ustedes aún no tenían un disco grabado?

LD: La tarea de conectar con el mercado argentino era una tarea muy tediosa y de mucho protocolo, para ello contar con un manager era fundamental y ahí estaba Daniel Renna haciendo un trabajo fino. Él ya conocía a Mundy Epifaneo, director de Halley Producciones, quienes tenían fichados a Lethal, que en aquellos días presentaban su primer LP con un show muy producido. Realmente fue un honor participar en ese concierto, fue como entrar por la puerta grande del metal argentino.

EF: Fue realmente genial, yo cumplía dieciocho años ese día.

Federico Sanguinetti (guitarrista desde fines de 1991 a 1995): Yo aún no formaba parte de la banda, ingresé justo después de ese show en Argentina en lugar de Alfredo, pero creo que ese intercambio con bandas como Lethal, que en su momento era muy importante allá, se dio, creo yo, gracias al sonido de la banda, a la propuesta musical que ofrecía Chopper en Uruguay. Sumado a esto, y muy importante, era la relación que tenía el grupo con los medios de prensa, el management de Daniel y su cariño por la camiseta del rock y la música en general, y fundamentalmente la de Chopper, nuestra camiseta; elementos estos dos muy importantes, que sumados a otros como el profesionalismo que tenía la rutina de ensayos de grupo, por ejemplo, en aquella época dieron una energía muy fuerte al sonido de la banda. El modo en que nos tomábamos el hecho de tocar en una banda de metal, de componer, de sentir la música y la relación de amigos que fuimos forjando con los años, hasta el día de hoy eran muy importantes. Además, la escena del rock y más aún la del metal, era más “under”, digamos, que hoy. Ahora estamos totalmente acostumbrados a páginas web, mp3, DVD, y toda la explosión que han tenido los medios, pero en los comienzos de los ’90 muchas de estas cosas no existían, y de hecho centrábamos nuestra propuesta, como otras bandas, en tener un buen sonido, con buenos temas y dar buenos conciertos en vivo para la gente que gustaba de nuestro estilo y nos iba a ver.

R: – Cómo fueron recibidos aquella vez en Argentina?

LD: Todo estuvo increíble, nos trataron como una banda con trayectoria, y el público estuvo diez puntos con nosotros, creo que dimos todo de nuestra parte y la gente lo recibió bien. Algo que recuerdo es el frío que hacía esa noche, fue la noche más fría del invierno del ’91, pero Halley fue el infierno.

EF: Aún con todos los problemas de cualquier grupo que está empezando nos fue muy bien, o por lo menos así lo creo yo.

R: – Más adelante a fines de ese año, Alfredo dejó la banda e ingresó Federico, y a mediados de 1992, Fabián Furtado ingresó como vocalista en lugar de Robert Pereyra. Qué percibieron en Fabián cuando fue a audicionar con la banda por primera vez? Qué fue lo que los hizo decidir que él tenía que ser el nuevo vocalista?

FS: Fabián y yo nos conocimos en el año ’88 en el Liceo Dámaso Larrañaga. No era común ver chicos con el pelo largo y en el Dámaso eramos tres o cuatro. Nos conocimos ahí y vimos enseguida que teníamos gustos musicales similares. Otro amigo nuestro, Pablo Mariani, me lo presentó. Pablo llevaba una guitarra al Liceo y tocaba temas de Iron Maiden, y nos empezamos a juntar con él y con Fabián, a ir a recitales, nos hicimos amigos. En esos años, como te contaba, había una movida muy distinta a la de ahora, estaba el famoso “Circo” de Montevideo, en el Parque Batlle que era muy cerca del Liceo, y que tenía unos conciertos de rock muy buenos en ese momento. Cuando con el correr de los años se fue gestando la idea de grabar un disco, la banda estaba evolucionando musicalmente. Ya tenían mucho peso en ese momento bandas como Metallica, Pantera, con un sonido más duro, más moderno digamos, que las raíces originales de Chopper, que tenía en Robert a un vocalista de la escuela de los ’80, con voces en melodías más agudas al estilo Dickinson, Coverdale, de la escuela de Zeppelin, que es la escuela musical que curtí desde mis comienzos. Pero el sonido de Chopper estaba evolucionando y decidimos hacer una apuesta a un giro estético, a una renovación.
Cuando tomamos la decisión de cambiar de vocalista, no fue difícil encontrar uno nuevo, yo ya lo tenía. Y así se lo hice saber a mis compañeros y me acuerdo que yo les decía con certeza que no era necesario audicionar gente como ellos razonablemente querían hacer, pero no conocían al “Chupete”. Yo lo había oído cantar en la casa de Pablo, en ocasión de los memorables cumpleaños que organizaba los 14 de Mayo en su casa, con toque incluído, en los que nos poníamos a zapar hasta que las fuerzas dieran. Y la voz de Fabián encajaba a la perfección en la idea que habíamos manejado.

LR: Cuando una persona entra en una banda, por lo general tiene la misión de recargarle las pilas. Chopper ya había vivido esa experiencia con el cambio de guitarrista cuando había entrado Federico, y sabía del potencial que era una persona nueva, el efecto de explosión que tenía. Yo había conocido a Fabián en el bar La Tortuguita, y vino Fede a decirme que tenía a un loco para probarse en la banda, y otro día estábamos en El Tinglado, no me acuerdo quien tocaba, pero de música de fondo estaban pasando “Enter Sandman”, vi a Fabián hablando con otra gente, y de repente cuando llega el estribillo se acercó y me empezó a cantar al oído, y ahí fue cuando le empecé a prestar atención. Después de eso, fue al ensayo y fue detonante, o sea, no hubo lugar a dudas, porque además del carisma y la voz que todo el mundo conoce, nos cayó bien personalmente.

LD: Cuando llegó Fabián por primera vez a nuestra sala de ensayo, teníamos pocas semanas para el tan anhelado concierto que ibamos a dar junto a Iron Maiden, eso era todo un reto ya que no sabíamos que pasaría y el concierto se nos venía encima, pero lo más sorprendente fue escuchar la voz de Fabián, tan clara y tan potente, fue alucinante porque no lo esperábamos, todos los que probábamos trataban de llegar lo más alto posible con gritos y agudos, pero de entender ni una sola palabra. Fabián era el vocalista que siempre quisimos en la banda; lo siguiente llegó desde el primer concierto y eso fue su “actitud”, la que un vocalista de metal debe tener.

R: – Fabián, antes de entrar a Chopper, te gustaba la banda?

Fabián Furtado (vocalista desde 1992 a 2002): Sinceramente la primera vez que vi a Chopper estaba muy borracho, pero me encantaba la actitud que tenía El Peruano, el demonio de Leo en la batería, no me convencía el vocalista porque era uno de esos que nunca me llamaron la atención, y el guitarrista que era Ernesto no tenía una buena compañía, entonces no te podría decir que me gustaba, pero sí veía algo, por eso cuando después entró Fede a quien ya conocía, y me ofreció entrar a la banda, acepté enseguida.

R: – Recordás tu primer recital con Chopper?

FF: El primer recital iba a ser con Maiden. Yo tenía una radio en la que sintonizaba la radio Rock And Pop de Argentina, y unos días antes del show acá en Uruguay me enteré que allá Riff no iban a ser teloneros porque Maiden traía a Thunder, lo que eso hacía imposible que nosotros tocáramos, pero igualmente conocimos a los de Maiden, fue un show inolvidable, pero bueno, finalmente mi primer recital con Chopper fue en un lugar que se llamaba Ruta Libre.

LR: Yo me acuerdo de ese toque porque vino “El Enano” de Angkor Vat, y después de ver al nuevo Chopper me dijo “ahora sí me gusta la banda”.

FF: La gente que fue a vernos fue a ver una banda más armada, y ellos mismos se refrescaron con la propuesta nuestra. Yo venía de tocar covers de los Ramones más pesado, y Fede venía de tocar el bajo en Shock, eran distintos palos.

R: – De dónde proviene tu apodo “Chupete”?

FF: Bueno, ese apodo me lo puso “El Chancho” (N. del R.: Alvaro García, baterista de Angkor Vat en aquel entonces). Nos habíamos tomado todo, estábamos en muy mal estado realmente, y yo le decía a él “El Chancho” porque vomitaba demasiado, y yo no paraba de chupar por más que sabía que me estaba cayendo horrible, entonces me empezó a decir “chupete”, y así fue quedando y lamentablemente me quedó el peor apodo de todo el rock nacional. No se lo recomiendo a nadie (risas generales).

R: – Ernesto se alejó de la banda un mes antes de aquel debút de la nueva formación en Ruta Libre, por qué decidiste dejar la banda Ernesto? Qué hiciste luego de Chopper? Tocaste en alguna otra banda?

EF: En la época yo ya sabía que mis días en Uruguay estaban contados (N. del R.: Se radicó en Brasil luego de su salida), pero como las expectativas eran grandes para todos, preferí no hacer muchos comentarios, y terminé saliendo, pero todo en una buena. Luego no toqué en ninguna banda importante, debo haber hechos sí algunos laburos para sacar guita con covers, etc., pero no encaré otro grupo.

R: – Tenés alguna anécdota de tu época con la banda?

EF: Sí, me acuerdo que Robert no se bañó ni un día en Buenos Aires porque según él, no se podía joder la garganta, qué chuco!!!. También me acuerdo que a Leo le afanábamos chorizos y longanizas del depósito donde ensayábamos!!.

R: – Chopper volvía a ser un cuarteto de manera definitiva, y con Fabián en voz, Federico en guitarra, Luis en bajo y Leo en la batería se preparaban para la grabación de su primer disco de estudio. Qué recuerdan de la primera vez que enfrentaron el estudio para la grabación del disco y cómo fue la experiencia?

FF: Tétrica, mucho miedo. En mi caso era la primera vez que pisaba un estudio de grabación, el disco lo iba a producir nada más ni nada menos que Alfonso Carbone, y a su vez estaba en un estado tétrico, hoy estamos encontrando mejores estudios.

LR: Creo que hoy entrar a un estudio para cualquiera en el ambiente metalero o rockero requiere una mayor exigencia, por ejemplo, yo desde el punto de vista de la batería puedo decirte que hoy en día es impensable que un batero grabe sin metrónomo, pero antes se hacía o por lo menos yo lo hacía. Yo tenía mucho miedo al entrar al estudio, aunque ya había grabado algunos demos incluso antes de Chopper, pero era todo a las apuradas, sin los mejores elementos. Viéndolo con la perspectiva del tiempo creo que los dos discos de Chopper técnicamente dejan mucho que desear en varios aspectos, pero tuvieron lo suyo.

FS: Para la grabación del “disco”, yo recuerdo que teníamos reservada una semana en el estudio para grabarlo. En ese tiempo tenía que quedar terminado, o sea, había que hacer todas las tomas, mezclar y hacer el master, para mandar a hacer las copias que saldrían a la venta, que originalmente eran cassettes. No eran discos porque se habían dejado de editar vinilos hacía poco y el CD era algo muy nuevo, muy raro acá, solo artistas de venta masiva editaban.
Fue un trabajo alucinante que salió muy bien en el tiempo planeado. El técnico de grabación fue Daniel Blanco, que no se si alguna vez había grabado un disco de metal, pero le llevamos algo de lo que nosotros escuchábamos y realmente se portó de maravillas, tengo un muy buen recuerdo de las noches largas que pasamos en ese estudio para grabar el primer disco. Daniel era un técnico muy bueno, muy abierto a experimentar también, porque nosotros caímos con nuestros amplificadores a válvulas, y los parlantes y los pedales boss con baterías de nueve volts, lo que usábamos para tocar en vivo, y la verdad es como que hizo magia, porque con los medios que había, nuestra idea quedó muy bien plasmada en la grabación.
Se grabó todo en cinta de una pulgada, que tenía dieciseis canales! Usamos ocho para la leña (batería) y había que andar submezclando la leña, por supuesto, cuatro para las violas, una para el bajo, y el resto para las vocales.

R: – Seguro a lo largo de los años existieron muchas anécdotas, podrían contarnos alguna con la formación del disco “Chopper” (1993)?

FF: Le hicimos una apuesta a Daniel Blanco de los estudios IFU, le dijimos que el disco lo iba a producir Alfonso Carbone, pero él decía que Carbone nunca había pisado esos estudios y que era muy difícil que fuera a chequear como iba la producción. Increíblemente cayó Carbone y la botella de whisky nunca la pagó ese hijo de p… (risas generales). Pero fue un antes y un después, Carbone empezó a demostrar que le interesaba por donde venía la mano, tenía un nexo cuasi familiar con Daniel Renna, que eso hizo que el tipo por lo menos se molestara por escuchar lo que hacíamos, y cuando fue al estudio y vio como se laburaba, hubo una vuelta de llave. El loco puso una cuota de veracidad a la cosa, se nos empezó a tratar y el reloj se empezó a correr un poquito más lento gracias a que el tipo había llegado y había impuesto su impronta. Eso a Chopper le vino bárbaro, siempre las manos que nos dieron fueron retribuídas con creces, pero nunca dejamos de reconocer que nos dieron una gran mano.

FS: Hay miles de anécdotas y de todos colores… Te cuento una muy “light”, pero que a mí me hizo mucha gracia. Llegamos por primera vez a tocar a Santa Lucía, y entramos al Club 23 de Marzo. Entramos los cinco caminando al barcito del club, vestidos totalmente de negro, con el pelo muy largo, bien Heavy Metal, y se nos acerca un veterano y nos pregunta “ustedes son un conjunto de música ‘beat’?”.

LD: Hay muchísimas experiencias de todo tipo, los conciertos en La Factoría, en Amarillo, Ruta Libre, o los conciertos en el interior. El concierto en Pando por los cinco años de Chopper estuvo increíble, recuerdo que subió una chica al escenario y se me tiraba encima, no me dejaba tocar y la lancé al público, fue divertido. También recuerdo una de las mejores entrevistas en una radio de esa misma ciudad, El Molino FM, había gran cantidad de gente dentro y fuera del estudio, y hacían preguntas, luego firmé más autógrafos que nunca. El concierto en Agosto de 2001 en La Factoría fue muy emocionante para mí y para todos, sentí un enorme “gracias” por parte del público (N. del R.: D’Angelo ya no era parte de la banda, pero en esa ocasión se reunieron la formación del disco “Chopper” y la del “Sangrando”).

R: – Hablando un poco de los temas del disco debút, hay uno llamado “La Bronca De Una Noche” que es basado en una historia real, podrían contarnos qué fue lo que pasó esa noche?

FF: Bueno, te sitúo en un teatro de verano en estado tétrico, es decir, a nosotros en aquella época nos venía a ver mucho público punk. Acá nunca hubo una idiosincracia punk netamente inglesa, siempre fue una onda “no future” mismo, el futuro podía demorar momentos, o sea, podías encontrar picos de botella o jeringas en cada recital tranquilamente, y esa noche no fue la excepción. Tocaban Los Pollos que hacían covers de La Polla, La Chancha Francisca, Fakin Birra, y después veníamos nosotros. La cosa fue que estos tipos, Los Pollos, tenían cuarenta minutos para tocar e iban más de cincuenta y seguían tocando, antes no se respetaban los tiempos, cosa que ahora sí se hace, se aprendió y se profesionalizó esa parte, pero todo tuvo sus mártires, en ese momento el mártir salía en la foto, y no hubo mejor foto que “El Chancho”, que tocaba en Fakin Birra en ese momento, peleando con el guitarrista de Los Pollos, yo en la otra punta con el bajista, y en la otra punta había un caos terrible, la producción le había alquilado las robóticas a Marcelo Cross, y se las hicieron pedazos.

LR: Uno de los organizadores era el hermano de Daniel Renna, Andrés, y nos contó que se robaron la batería entera. Nosotros fuimos el único grupo que llegó en una camioneta con todos los equipos de escenario, teníamos todo para descargar, y bueno, empezaron a tocar Los Pollos, prendieron un fósforo y ardió todo, fue lo más parecido a los Sex Pistols que vi en mi vida, empezaron a tirar piedras, botellazos, se subía la gente al escenario… y bueno, “La Bronca De Una Noche” surgió porque yo a Fede le había dado doscientos dólares para que me traiga un platillo de Buenos Aires y me lo trajo, era lo más caro que había comprado en mi vida, y lo iba a estrenar en el teatro de verano, era una alegría hasta familiar, no se hablaba de otra cosa (risas generales). Resulta que justo me afanaron ese platillo, y la calentura mía era impresionante, insultando a todo el mundo detrás del escenario mientras adelante estaba todo el caos (más risas). La cosa es que Ernesto Ferraro me llama a los dos días y me dice “se quien tiene tu plato, te doy un teléfono, llamá acá”. Llamé, dije quien era y lo que había pasado, y me dice “sí, lo tenemos nosotros, y se lo vamos a devolver porque sabemos el esfuerzo que están haciendo” (risas), entonces fui hasta la curva de maroñas, me senté en un muro, y apareció un gil en bicicleta con el plato debajo del brazo (risas), y me dice “lo único que te iba a pedir son un par de entradas para el próximo toque” y yo no lo podía creer (más risas).

R: – Otro tema del primer disco se llamaba “Last Night”, que fue compuesto para el mercado anglosajón, y ese fue el único tema que escribieron en inglés, por qué decidieron no seguir ese camino? No les convencía el hecho de que las letras de Chopper fueran en ese idioma?

FF: Fue compuesto así por otra formación, estaban investigando un estilo más Black Sabbath, como acelerarlo, yo cuando llegué lo único que hice fue cambiarle dos estrofas para poder cantarla.

FS: No había internet, el mundo no era como ahora, el hecho de apuntar a un mercado con temas en inglés era algo muy remoto. Si bien se manejó la idea en algún momento de hacer temas en inglés, no recuerdo por qué no se concretó, pero se manejó bastante y seguramente hubiera abierto el horizonte.

LD: “Last Night” fue un experimento para ver como nos saldría un tema en inglés, creo que salió bien, pero para ser honesto, no creo convencer a ningún angloparlante con ese tema. Pienso que hubo dos razones para no seguir ese camino, la primera fue la pronunciación del inglés como para cantar en ese idioma y conquistar el mundo. La segunda razón es que teníamos mucho que decir en nuestro idioma, a nuestra gente, y no solo del Uruguay, a toda hispanoamérica. Creo que en eso no fallamos.

R: – A fines de 1994 ya tenían un disco debút, habían tocado en Argentina, y en Uruguay habían tocado junto a Ratos de Porao. Cómo era la relación con las otras bandas del medio? Existía algún tipo de envidia por parte de otras bandas por lo que ustedes habían logrado?

FS: No, para nada, no sentíamos eso por parte de las otras bandas, al contrario, había una buena relación y un respeto mutuo, y la sensación de “estar todos en el mismo barco” con lo que significaba ser músico de rock, de metal, en Uruguay en los ’90.
Es lindo ver el reconocimiento tanto del público como de los otros colegas y personas del medio cuando por ejemplo te invitan a tocar, y te dan el cierre del concierto, esas cosas más bien se daban, porque ya Chopper asomaba un poco como banda grande.

LD: Creo que una característica de Chopper fue llevarse bien con todas las bandas, no solo de metal, sino de la música en general, con los medios y con la gente. Recuerdo que muchos músicos me preguntaron como era que lográbamos ese contacto con la gente, no había ningún secreto, tan simple como identificarse con ellos mismos, y dando el 200 % a la hora de tocar. Me estoy acordando de Tabaré Rivero al costado del escenario viéndonos tocar con la gente delirando, era un toque en la estación de AFE de Pando. Terminado el toque pasó a felicitarnos, estaba tan o más emocionado que el público.

R: – En la primera mitad de 1995, se produce un antes y un después en la historia de Chopper. Federico y Luis se van de la banda e ingresan Gabriel Brikman en guitarra y Diego García en bajo. Luis, por qué decidiste abandonar el grupo?

LD: Por aquella época tenía muchos problemas fuera de la banda… familia, trabajo y economía. Estaba desbordado, no me podía concentrar en la música, además tenía que tomar un rumbo en mi vida, tanto en lo emocional como en lo profesional. Dejar de tocar en Chopper fue muy difícil para mí, significó dejar mis sueños y mis aspiraciones como músico. Aunque no abandoné del todo a Chopper, siempre estuve pendiente de lo que pasaba, y acompañando y colaborando en todo lo que pudiera.

R: – En la época de transición, cuando recién entraron los nuevos integrantes previo a grabar “Sangrando”, grabaron una versión de “Torturador” de Los Estómagos para un disco tributo a esta banda, cómo se dio esa posibilidad?

FF: Eso fue a través de Daniel Renna. Yo laburaba con él en un sello discográfico, Monitor Records que luego pasó a ser Ruta 66 Records, y con la formación del primer disco ya veníamos haciendo “Torturador” pero no la habíamos grabado, lo cual se dio con la nueva formación y salió una versión bien Hardcore.

R: – Cómo se fue dando el cambio de sonido en Chopper? Fue algo natural o ya venían buscando ese sonido antes de que ingresaran Gabriel y Diego?

LR: En aquella época el tema era que el metal ya no era el metal que venía haciendo Chopper de fines de los ’80, ya estaba Pantera influenciando a todo el mundo, estaba ese nuevo sonido. Cuando entraron Gabriel y Diego, yo le decía a Gabriel que tenía una guitarra y no podía sacar ese sonido nuevo, y bueno, él se apareció con el secreto que era una guitarra de siete cuerdas, lo cual fue algo completamente nuevo para lo que era el sonido del metal uruguayo. Diego se apareció con un bajo de seis cuerdas, y cuando fuimos al ensayo conseguimos ese sonido moderno.

FF: Recuerdo que antes de tener guitarrista, vino Diego que tocaba en una banda llamada Abside, y cuando lo vimos pensamos que era bueno que fuera un tipo joven, pero cuando sacó ese bajo de seis cuerdas quedamos de cara, dijimos “ya está”.

LR: Lo que tenía de bueno Diego es que no lo conocía nadie, no estaba quemado, aparte el loco traía todas las novedades del metal de ese momento, y pensamos que por ahí teníamos que ir.

R: – Recuerdan alguna anécdota de la época del “Sangrando”?

FF: A mí siempre me dio por investigar sobre el ocultismo, y en el “Sangrando” se me dio por hacer lo que me había encomendado un maestro, que fue nada más ni nada menos que hacer un pequeño rito antes de empezar a tocar, y no se que fue en sí, pero lo que me acuerdo es que yo estaba arriba de un paño negro con una taza de té con limón y miel del otro lado del vidrio donde se grababa, y Gabriel ya me había dicho que no juegue con eso, y yo hasta el día de hoy sinceramente no tengo miedo, pero en ese momento todavía no se conocía mucho que estaba estudiando, y se me dio por hacer eso y tapar el vidrio de adelante para grabar tranquilo. Del otro lado del vidrio estaban todos los demás, y en un momento dado se entran a escuchar cosas que aparecen en el “Sangrando” si lo escuchás bien en stereo con auriculares, se cae todo el cortinado, se cae el vaso de vidrio, la cuchara que hace un ruido que nos encantó para dejar, pero bueno, estábamos todos cagados hasta los pelos, me dejé de payasadas, pero ahí surgió la idea de hacer ruiditos con la famosa cuchara. El tema es que cuando fuimos a buscarla no la encontramos, fue raro todo el momento.

R: – Y el ruido que aparece al final de “Brindo Por Eso” tiene algo que ver con esto?

FF: Bueno, eso fue la tecnología. Nos había llegado información de como Judas había grabado el “British Steel” y como habían hecho los efectos, y pensamos que podíamos experimentar con cosas rudimentales, algo bien básico. Renna consiguió un disco que tenía efectos y de ahí incluímos algunos.

LR: Siguiendo con las anécdotas de esa época, me acuerdo de una, una noche fuimos a tocar a un pub que hacía como dos años que no se hacía nada, en ese tiempo estuvo viviendo un sereno con un perro, y se ve que al perro no lo sacaba nunca porque el escenario estaba lleno de soretes, y llegamos y era un olor a sorete de perro terrible, en el escenario había una cucha con una almohada llena de pelos, y una bandeja que sería para la comida del perro (risas). Limpiamos y barrimos todo, y el olor no se iba con nada, no podíamos tocar ahí, así que nos fuimos para enfrente que era el Parque Rodó, armamos una fogata al pie del escenario y después era un olor a humo increíble (risas generales).

FF: A la semana siguiente repetimos la fecha en aquel boliche, y un pibe terminó haciendo pogo sin pantalones, después lo veíamos sentado en la vereda en la parada del 192 en calzones (risas). Después había un moreno que tenía la cabeza metida adentro del water, la gente iba y meaba, jugaban con el tipo como si fuera naftalina (más risas). También tuvimos que pagar un espejo que rompieron. Todos los toques eran un caos total. Me acuerdo que en uno de los primeros toques míos, habían tirado todo el liquido de un extinguidor sobre el escenario, nosotros creíamos que nos habían tirado un balde de mierda porque a eso gedía, mirabas y era espuma que se volvía marrón.

R: – Luis, te gustó el “Sangrando” cuando lo escuchaste?

LD: Sí, desde que se empezó a grabar estuve por el estudio acompañando al grupo, escuchando, y dando mi humilde opinión. Cuando se terminó, no solo me gustó, aluciné, el “Sangrando” es un disco muy bien logrado, cambió el sonido de Chopper a la altura de los tiempos, pero mantuvo su temática de identificación con las ideas, en las letras la gente siguió sintiéndose parte de la historia.

R: – Dejando de lado casos particulares, quién se encargaba generalmente de escribir las letras?

FF: En la época de El Peruano y Fede eramos todos, todos aportábamos un 25 % bien marcado. Después ya en el “Sangrando” (1997) las letras pasaron a ser mías con alguna colaboración de Brikman (N del R.: Gabriel, guitarrista desde 1995 a 2002), sobretodo en la parte de corregir las letras y hacerlas fonéticamente adaptables. Aquel también venía con cosas escritas, y yo las ordenaba, por ejemplo en el caso de “Autodefensa” pasó eso, él vino con un montón de cosas, pero no había manera de meterlas en la canción, entonces yo iba a casa y agregaba o sacaba cosas. Eso era en un 30 % de los casos.

LR: Siempre que hay cambios de integrantes en una banda, se replantean un montón de cosas, entonces cuando ingresaron Gabriel y Diego (N. del R.: García, bajista desde 1995 a 2002) yo pensé en decir sistemáticamente sí a todo para que la gente que entra se sienta cómoda, sienta que puedan tirar ideas para las composiciones. Aparte cuando una persona entra en una banda y siente que tiene cabida, que sus ideas no son rechazadas, le da un pro a ese espíritu explosivo que trae un integrante nuevo. “Sangrando” en ese sentido fue muy crudo, había una idea y no se procesaba demasiado, creo que uno de los atractivos del disco fue la crudeza, pero no en cuanto a lo musical, sino en darle para adelante y que salga lo que salga. Capaz que si nos hubiéramos puesto a hilar muy fino salía otra cosa.

FF: Fue un auténtico crossover de razas, todo el mundo metía cosas en la caldera, se revolvían en el ensayo, y al toque salían porque tampoco había mucho tiempo, entre composiciones, grabaciones y toques. Además se había crecido mucho, veníamos de tocar para cuarenta punkies, y pasamos a tocar para trescientos, después abrió La Factoría y pasamos a tocar para quinientos, había que hacer todo de inmediato.
Después del “Sangrando” tampoco hubo mucho tiempo para hacer cosas porque teníamos que presentar un disco que había funcionado muy bien por retroactividad, todo en el Uruguay funciona uno o dos años después. Salió nuestro disco y recién a los dos años fuimos a presentarlo en Buenos Aires, llenamos una Factoría, y después cuando nos encontramos con un “contrato” para hacer un tercer disco ya estábamos todos limados, teníamos los temas agotados, los habíamos tocado un montón de veces y había un desfasaje… Creo que ese disco resume toda la historia de Chopper porque fue muy espontáneo.

R: – “Sangrando” se fue haciendo cada vez más popular y se fueron dando posibilidades de tocar en muchos lugares, alguna vez se les presentó alguna oportunidad en el exterior?

FF: Fuimos tres o cuatro veces a Argentina, y veíamos que la mano tenía que ser distinta, teníamos que depurar el sonido, hacerlo menos latino y más internacional, pero tampoco podíamos porque teníamos un lote de fechas acá en Uruguay, algunas muy importantes, entonces no proyectábamos nada, era todo en el momento.

LR: Tocábamos mucho acá, y además no se si teníamos el nivel que pedía el exterior. Hoy es diferente en ese sentido, hay un montón de bandas y creo que esto está fermentando, en algún momento alguna banda va a detonar, como pasó en Brasil con Sepultura salvando las distancias y diferencias por supuesto. Creo que si una banda de pendejos hace las cosas bien podrían tener posibilidades fuera de fronteras, por ejemplo hoy en día se habla de Escandinavia con todo lo del Black Metal, pero antes todo el mundo solo estaba pendiente de lo que pasaba en Estados Unidos e Inglaterra, y un poco Alemania. Quizás en algún momento Escandinavia dé todo lo que tenga para dar, y las miradas pasen para otro lado, quizás sea Asia, Sudamérica, o Estados Unidos de vuelta, quien sabe.

R: – En el 2001 volvieron a grabar una versión para otro tributo, en este caso de V8, el tema “Deseando Destruir y Matar”, cómo se dio esto?

FF: Eso fue una invitación de la producción de V8. Ya habíamos tenido buena onda con Beto Zamarbide y Roldán (N. del R.: ex-vocalista y guitarrista de V8 respectivamente), y el “Huevo” que era el manager de ellos había hablado con Ariel Torres (N. del R.: periodista argentino), y le dijo que tenía interés en Chopper ya que habíamos tocado con Logos, y nos dijeron que grabemos una maqueta de un ensayo para ver que tema se nos ocurriría hacer de V8. Sabíamos que “Destrucción” la iban a hacer todos, así que pensamos en “Deseando Destruir y Matar”, y creo que esa es la grabación más profesional que tuvo Chopper en cuanto a la producción, la mezcla y la masterización que se hizo en Alemania.

LR: A mí es la que más me gusta de lo que hemos grabado con Chopper.

FF: Me encontré con Beto Zamarbide ahora cuando vinieron a tocar con Logos, y me dijo que tenía el cassette de Chopper, y después vino Roldán y me dijo que tenía el cassette y el disco tributo y que la nuestra le parecía la mejor versión.

R: – Bueno, llegamos al momento de la separación en el año 2002, las razones fueron únicamente personales o también existieron otros factores como la crisis financiera de ese año, etc.?

FF: Todo tuvo que ver. Ya no teníamos manager, Daniel estaba muy metido con su laburo en España, y desde que él se fue, Gabriel empezó a encargarse un poco de esa tarea, y tampoco es muy bueno eso, siempre nos llegaban las versiones de que en todas partes del mundo los managers siempre deben estar fuera de la banda, entonces ya no es algo solo personal o a nivel estilístico, los números no estaban claros, las fechas tampoco, tenés que preocuparte más por una cosa que por otra, y sinceramente tampoco me agarró en un buen momento personal. Creo que fue el momento justo de dar un paso al costado para todos, esta banda no la desarmé ni yo ni Gabriel ni Diego ni Leo, se desarmó sola. Tenía que pasar y pasó.

LR: Aparte de lo que dijo Fabián, lo que pasó fue que directamente dejamos de ir a ensayar, él estaba pasando un mal momento en su vida, yo estaba tocando fondo en muchos aspectos. Los problemas que teníamos cada uno en su vida comenzaron a incidir en el seno del grupo, Gabriel venía de una separación matrimonial, yo me había casado y mi mujer estaba embarazada, sabía que mi vida iba a cambiar radicalmente, los doce años de grupo me habían desgastado muchísimo. Gabriel fue el que tomó la actitud más profesional al abrirse oficialmente, incluso envió comunicados de prensa, y recuerdo que después fuimos a la casa de Fabián y nos preguntamos si seguíamos con el grupo. Él ya había empezado con Reytoro, y lo entusiasmaba más un proyecto nuevo, mi vida iba a cambiar también, Diego estaba pensando irse a vivir a España que lo hizo y luego volvió, y sencillamente no fuimos a ensayar más. No fue de un día para el otro, todo se fue diluyendo.

R: – Recuerdan algún show en especial de los que han hecho a lo largo de todos esos años?

FF: La vez que tocamos en el Teatro de Verano que esa noche la cerraba La Renga, ese fue muy especial porque era como una comunión, ahí ya había fans que no estaban antes, gente de todas las edades, mucho guacho que hoy en día me dicen que nos vieron cuando tenían quince años. Creo que fue un show redondo, se dio todo, incluso la gente de La Renga nos dijo que les costó levantar el show, me acuerdo que salimos por la radio, y para nosotros el sonido había salido bárbaro, al menos eso nos pareció. El otro que recuerdo fue mucho más chico en La Ferretería, en la calle Fernández Crespo, teníamos a todos los músicos de las otras bandas mirándonos, era increíble.

LR: Yo me acuerdo de un toque que hicimos en una convención de tatuajes. Yo estaba en casa durmiendo y me llaman para decirme que teníamos un toque porque faltaron unas bandas, así que cargué la batería en la camioneta y fui. No se que problema hubo con la organización, la convención era en el INJU, pero el toque lo hicieron en las bodegas que están enfrente al Palacio Peñarol, así que llegamos y el público eran cinco tipos que se enteraron que tocábamos. Ahí nos dimos cuenta lo mal acostumbrados que estábamos al griterío, me acuerdo que los cinco nos decían que toquemos otra, y yo les decía “no, porque tengo que ir a laburar” (risas).

LD: Creo que uno de los mejores que fue el que dimos teloneando a Ratos de Porao, esa noche fue a mil, todo estuvo al 100 % y la gente que llenó el Platense se llevó lo mejor que podíamos dar.

FS: Yo creo que los mejores shows fueron las dos fechas, viernes y sábado, que hicimos para presentar el primer disco. Teníamos el set nuestro y hacíamos unos cuantos covers. Tocábamos más de dos horas. Estábamos en un momento de mucha energía realmente.

R: – Cuáles creen que fueron las razones por las cuales Chopper llegó hasta donde llegó?

LD: No creérsela, pero creer en lo que se hace, sentir lo que se hace, y traspasar la barrera que separa a una banda del público que está abajo del escenario, con eso se cierra el círculo de la música viva.

FS: La gente nos puso ahí. Nuestra actitud era siempre hacia lo musical, era darle lo mejor al público que es lo más importante para un artista. Ensayábamos duro para rendir 110 % en vivo, y si había que grabar, grabar de primera toma si es posible!.

FF: Yo creo que fue magia. Creo que cuando una banda es buena es porque una magia se da entre las personalidades de sus integrantes.

LR: A mí igual me da la sensación de que la gente que no vio a Chopper, se hace la idea de que la banda tocaba para más gente o que sonaba más de lo que realmente sonaba. Yo tengo recuerdos de que terminaba de tocar, me pegaba un baño y me iba a laburar, siempre perdiendo guita, y hoy en día la gente habla de Chopper como una banda más grande de lo que realmente era. Nosotros por dentro vivíamos las buenas y las malas, ahora yo puedo decir que estuve en una banda que todavía la gente la recuerda, pero en aquella época no teníamos esa idea de decir “somos la tal banda” si perdíamos guita siempre y tenía que ir a laburar sin dormir, las grandes bandas no hacían eso.

R: – Luego de cinco años de la separación de Chopper, sale “Cortes”, cuál fue su primera reacción al enterarse que Daniel Renna tenía intenciones de sacar este disco recopilatorio de rarezas?

FS: Mi primera reacción fue entusiasta, me gustó la idea. Hice luego un trabajo de selección de algunas grabaciones que yo tenía en casa en cassettes con los que grabábamos los ensayos con un walkman Aiwa que yo tenía para ir armando temas, y con el que habíamos grabado algunas cosas interesantes. Lo pasé a mp3, se lo envié a Daniel a España, y luego no supe más nada por un largo tiempo, luego del cual nos vemos acá en Montevideo, y él ya tenía el disco prácticamente terminado, en el cual hay un par de estas grabaciones que te cuento.

LD: Desde el primer momento que Daniel me escribió y me contó su idea, sabía que contaría conmigo, ya que yo conservo gran cantidad de material de estudio y de video, además de un archivo fotográfico. En realidad es una vieja idea en la que Daniel tomó la iniciativa en el momento adecuado.

EF: Yo estaba en Salvador Bahía, Brasil, donde viví desde 1993 al 2007, y recibí una llamada de un pinta con voz de marica tratando de hablar en portugués! Era Daniel, qué hijo de p… Me contó la idea y me pareció genial!!!. Además, tuve la oportunidad de grabar en casa, sentadito con una cerveza, el solo de “S.O.S” al fin!.

LR: En lo personal, al principio me pregunté si daba para sacar un disco así, pero era un proyecto de una persona que está viviendo en el primer mundo, entrevistando a la gente que nosotros escuchamos en los discos, y si a él se le ocurrió podía ser que saliera bien. Fue así que le empezamos a mandar material, todo lo que teníamos, cassettes, cd’s, vhs, y él empezó a hacer la clasificación y así llegó a esos veintidos temas. Cuando salió fue como abrir el baúl de los recuerdos, a través de esto tuve la posibilidad de contactarme con gente que hacía años que no veía, con Alfredo Casaravilla, Robert Pereyra, y se emocionaron porque son gente que después de Chopper se habían desvinculado completamente de la música. Al principio había cierto miedo de si la gente entendería o no de que se trataba, pero me parece que la gente lo ha tomado como lo que es, no un disco que vaya a competir en los primeros puestos, sino como algo de laboratorio, las ideas originales sin retocarlas.

FF: Si cualquiera de nosotros lo hubiéramos querido hacer, hubiera sido una locura, pero Daniel sabe lo que se hace y no dudó en ningún momento.

LR: La idea también era decir algo en ese silencio que se generó, Chopper se había separado pero nunca hubo un comunicado oficial, entonces la gente no sabía que había pasado con la banda, y creo que “Cortes” es un buen punto final, una buena idea que salió, y estoy contentísimo con todo lo que pasó.

R: – Quedaron conformes con el criterio de selección de temas? Hubieran incluído algo que no se incluyó o eliminado algo que sí se incluyó?

FS: Sí, está muy bien, recorre todas las épocas. Quizás también, como tú dices, si yo hubiera tenido participación, de repente hubiera incluído algunas otras cosas. Pero es natural, cada uno lo hubiera hecho distinto. Es un trabajo íntegramente de Daniel y está muy bien.

LD: Yo estoy muy conforme con todo, realmente fue una tarea difícil decidir qué temas incluír, pero Daniel tuvo un criterio muy justo, ya que esta selección incluye todas las formaciones de la banda, y eso creo que respeta a todos, por eso no le cambiaría nada, quienes tengan este disco poseen un documento invalorable de la historia del género en Uruguay.

EF: A mí me gustó y me quedé de jeta con todo el material que Daniel había conseguido, la grabación de una demo que le hice a Federico con un walkman para el próximo ensayo!! Esa fue joda!!. Cosas que ni yo me acordaba, cosas que inclusive grabé y no las tenía.. está genial.

FF: Había temas y covers que habíamos hecho durante nuestra carrera que tenían que estar, pero no estaba el formato necesario, inclusive hay una toma en Cemento que es de “El Camino de los Muertos” que es de muy mala calidad pero está sacada de una cámara de vhs, grabado en mono, se levantó todo lo que se pudo, pero bueno, es material solo para coleccionistas y creo que Daniel apuntó a eso. Si sos realmente fanático de Chopper, de alguna manera lo vas a conseguir, y yo lo veo bárbaro.

LR: En el disco aparecen nueve o diez personas incluyendo al Chino de La Trampa que toca en un tema, si nos hubiésemos juntado a discutir qué tema va y qué tema no va, esto no se hacía.

FF: Por eso dejamos que Daniel hiciera el laburo, y aunque he escuchado críticas de todo tipo para este disco, mi punto de vista es que si él lo sacó por algo es. A mí se me piantó un lagrimón al escucharlo, porque cada tema tiene sus anécdotas. Creo que este disco tenía que estar.

R: – Qué significó Chopper en sus vidas?

FS: Es por lejos la mejor banda en la que estuve.

EF: Fue mi primer grupo profesional, una experiencia única.

FF: Para mí significó mucho. Es como cuando hacés una carrera estudiando seis años y te estás por recibir o cuando estás diez años de novio y estás por casarte. Es eso, el aprendizaje de toda la vida, conocer a estos tipos que aparte de buenos músicos son buenos tipos, es el aprendizaje que dio la gran familia de Chopper, ya que no solo se aprendía de los que hacían música, sino de los que cuidaban el escenario, los que cargaban los equipos, el manager.. Para mí es el mejor recuerdo que puede tener una persona de empezar una carrera, algo que te marca para toda la vida.

LR: Trece años en la vida de una persona es mucho tiempo, hay buenos y malos momentos, pero a mí me quedaron grandes vivencias, aparte de la gente que conocí, tengo recuerdos no solo de los músicos, sino de esas otras personas que siempre estaban, del equipo que se había formado. Era una relación como de familia, cuando había un puterío siempre se buscaba la manera de arreglarlo, eso me quedó marcado más allá de lo musical.

LD: Chopper fue un proyecto de vida, la concepción de un sueño en común con mis compañeros. Todo lo bueno y lo malo que pasó en los trece años de actividad ininterrumpida de esta banda sirvió para satisfacer la vida de mucha gente, llenó vacíos musicales y demostró que tocar Heavy Metal en un país pequeño puede lograr muchas cosas positivas, como cambiar la mala imágen generalizada que ya teníamos los metaleros desde principios de los ’80. Para mi Chopper ha sido como un hijo al que formé, lo hice crecer, y luego pudo abrirse paso por sus propios medios, pero nunca dejará ser parte de mí, porque juntos nos hicimos sujetos de la historia, de una historia que nadie olvidará, porque seguirá viva en todos, en todas las memorias y almas que la vivieron.


DETRÁS DE LOS “CORTES”…

Para hablar con detalle sobre todo lo que tenga que ver con “Cortes”, lo mejor es recurrir a quien tuvo la idea y llevó a cabo este proyecto, y ese es Daniel Renna, testigo fundamental de la historia de la banda al haber sido su manager durante tantos años. En esta entrevista, Renna nos cuenta las razones por las cuales decidió editar este material, además de compartir con nosotros distintas anécdotas vividas en ruta y dar su punto de vista de cada uno de los músicos que formaron parte de Chopper.

RISE!: – ¿Qué fue lo que te motivó a llevar a cabo esta producción que recibe el nombre de “Cortes”? Cuál es el concepto detrás de este trabajo?

Daniel Renna: Como digo en el texto del booklet de “Cortes”, básicamente hay tres motivos principales: que se conozca la historia de Chopper, no dejar que se reescriba la historia del metal en Uruguay, y hacer un sano ejercicio de memoria por un rato. Es como encontrarse con un viejo amigo al que hace tiempo que no ves, que te cuenta cosas que no sabías y tomar unas cervezas brindando por eso. Pero al día siguiente hay que ir a trabajar. La vida continúa.
Un par de puntualizaciones. En primer lugar, no se trata de hacer dinero con el legado del grupo. He financiado de mi bolsillo este proyecto. Lamentablemente, los estudios de grabación, los diseñadores gráficos, etc, tienen la mala costumbre de cobrar por su trabajo. Me quedaría contento con sólo recuperar lo invertido. No se ha comprometido el legado autoral de la banda, y he sido absolutamente escrupuloso en reflejar la autoría de cada canción incluida. Activar este legado musical es algo que quedará para los músicos, y eso es para siempre.
La segunda. “Cortes” no es ningún acto de necrofilia como se ha dicho por allí. El primer borrador que escribí del texto del booklet empezaba: “Este disco que tienen en sus manos es una labor de amor”. Finalmente lo deseché por sentimental. ¡Esto es un disco de Chopper, no de Maná! Pero es la razón última de todo esto.
Pero hay un motivo aún más trascendente. Chopper dejó de existir de forma bastante triste en 2002, y muchos restos quedaron esparcidos en el campo de batalla. Durante mucho tiempo el nombre de trabajo de este disco fue “Restos”, que ejemplifica bien lo que digo. Finalmente se decidió por “Cortes” que es menos oscuro y tremendo.
Este disco limpia ese campo, da un final digno a todo esto. En este sentido, es un trabajo que mira más hacia el futuro que al pasado. Cierra un capítulo en una nota alta para que todo siga adelante sin obstáculos en el camino.

R: – ¿Cuál fue el criterio para seleccionar los temas que formarían parte de “Cortes” y cómo fue ese proceso de selección? Quedó mucho material fuera?

DR: El principal criterio es el artístico y creativo. Un tema original inédito de Led Zeppelin –en el estado que sea- vale más que cien grabaciones en vivo de cualquier clásico. Lo primero era buscar aquellas composiciones originales que por un motivo u otro nunca vieron la luz. La primera evidencia de esto es que, más allá del innegable talento de los músicos que pasaron por la banda, Chopper siempre fue un grupo algo indolente. No hay grabaciones de estudio de temas nuevos propios tras la salida cada uno de los discos. La banda sacaba en cada disco todo lo que tenía y volvía a empezar de cero. Es algo muy curioso. Por lo tanto, hubo que ir a los ensayos y temas en vivo para encontrar algo de material original.
No pasa lo mismo con la primera época antes de que entrara Fabián Furtado como cantante. Había suficientes demos como para grabar un disco entero y nada de eso se había publicado oficialmente.
El segundo criterio era que fuera material inédito en su gran mayoría. Es una cuestión ética. No se le puede vender a la gente lo mismo que ya tiene. Hay que dar algo más, un valor añadido. Se ha limpiado el archivo de Chopper en su totalidad. No hay nada relevante más fuera, aparte de un par más de versiones de “Sabiendo Que Vas a Morir” y “Rock’n’Roll” tomada en 4 canales y algo más de material de ensayo, que no se puede incluir por motivos de calidad. En “Cortes” se ha llevado al límite el umbral de tolerancia técnica. De 22 temas, hay 5 de calidad sonora deficiente que se compensan únicamente por su relevancia histórica. Meter más material de baja calidad hubiese sido ir demasiado lejos. Creo que es algo que la mayoría de la gente comprende.

R: – ¿Por qué decidiste que el disco comenzara con las últimas grabaciones de la banda y culminara con la más antigua de todas y no viceversa?

DR: Es una buena pregunta. La gente se acuerda de los más próximo que ha vivido, y el último Chopper es el que está más presente en la memoria colectiva, el más longevo, y seguramente el más popular. Empezar con “Deseado Destruir y Matar” hace el viaje hacia atrás en el tiempo más fácil. Es algo que Iron Maiden hicieron con la caja “The Best Of The Beast” y funciona muy bien. Indudablemente, la versión de V8 es lo que mejor suena de todo el disco. Comenzar de otra forma hubiese sido muy arriesgado comercialmente también.
“Cortes” tiene dos pilares: la versión de V8, que es el gran inédito en Uruguay de la última formación; y la mezcla distinta de “S.O.S.”, que es lo único diferente que quedó fuera de la grabación del primer disco. Tenía que haber material clave de las dos formaciones que grabaron los dos discos y tenía que tener la mayor calidad. Sin esos dos temas, “Cortes “difícilmente se sostendría.
Es muy importante insistir que “Cortes” no es un “grandes éxitos” de Chopper, si es que eso puede existir. Un disco así sería completamente distinto.
“Cortes “es una recopilación documental de inéditos ordenada en forma retrospectiva. Es un álbum para quienes formaron parte del grupo y para los fans.

R: – ¿Por qué decidiste editar este material a través de Bizarro Records? Qué fue lo que te convenció de dicho sello?

DR: “Cortes” fue inicialmente ofrecido a otros sellos locales, y seguramente su perfil hubiese sido más underground. Yo sentía una deuda moral con Beto García de Koala Records, ya que él apostó por Chopper en los peores momentos y le ofrecí este proyecto hace ya varios años. En eso tiempo, Beto se encaminó hace otros proyectos, pero fue lo suficientemente generoso una vez más como para dejarme explorar otras opciones y liberarme de ese compromiso moral. Si nadie lo iba a publicar, era algo que yo iba a hacer por mi cuenta de cualquier manera.
Cuando el master estuvo terminado a fines de 2006, se lo llevé a Andrés Sanabria de Bizarro, le encantó la idea y recogió el guante. Nunca estaré lo suficientemente agradecido a Bizarro por haberse arriesgado por un disco tan especial. “Cortes” no es un viaje sencillo para el profano. Yo sabía cuales eran mis límites y ellos aceptaron todo. Bizarro se arriesgaron valientemente a sacar un CD doble a precio de álbum sencillo, algo muy temerario en esta época y más aún en Uruguay. He tenido todo el control artístico y ejecutivo, algo que no es muy frecuente. Y de alguna forma, se cerró otro círculo más. Andrés Sanabria fue uno de los primeros periodistas de este país en hablar públicamente de Chopper en 1991. Fue quien coordinó el tributo a Los Estómagos y mantuvo a Chopper en ese proyecto en un momento que sólo estaban Leo y Fabián. Conoce perfectamente la carrera del grupo y le ha dado el tratamiento promocional que un grupo con la historia de Chopper se merece. Chopper está donde tiene que estar.
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MensajeTema: Re: chopper parte 1   Lun 3 Oct 2011 - 9:14

pero claro que merecen! bandun!
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chopper parte 1

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